Cansados de promesas incumplidas y de que nos tomen el pelo
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, valoraba este lunes que la apertura de la aduana comercial, “si se logra” representará un hito de gran relevancia en la normalización de la frontera, pero también que no puede “ni debe” ser la solución para el futuro económico de Ceuta “que pasa, como tantas veces hemos dicho, por la idea de más España y más Europa”, para que la estabilidad de Ceuta “no esté en manos de un tercero”.
No le falta razón al presidente, mucho más después del auténtico esperpento del pasado miércoles en lo que, supuestamente, se avecinaba como la apertura de la esperada aduana comercial de Ceuta. Una chapuza que, lamentablemente y una vez más, deja constancia de que el país vecino de Marruecos hace con el Gobierno de España lo que quiere y, lo más preocupante, se ríe de él. Todo ello mientras que ceutíes y melillenses somos los perjudicados más directos por nuestra situación geográfica. Sin duda, lo del pasado 8 de enero es lamentable y hasta a la propia delegada del Gobierno de Ceuta le cogió de sorpresa, pues estaba convencida de que se trataba de la apertura de la aduana, tal y como aseguró al propio presidente Vivas.
Es imprescindible que la aduana funcione de manera convencional, tanto en las expediciones comerciales como en el régimen de viajeros, sin limitaciones más allá de las impuestas por la normativa vigente y las capacidades logísticas, mientras que en cuanto a la transparencia y participación en el proceso, deberían existir normas claras y conocidas por todos, además de contar con la participación activa de operadores y representantes empresariales. Claro que eso debería ser así, pero cada vez que pasan los días las dudas son mayores, el bochorno se acrecenta y la inquietud e incertidumbre de los empresarios de Ceuta se multiplica como consecuencia de una falta de respuesta que además viene cargada de engaños y despropósitos como el que vivimos el pasado miércoles.
La clave para lograr este modelo económico está en un apoyo decidido del Estado y del Gobierno de la Nación, a través de medidas concretas que impulsen nuestra economía. Entre estas medidas, la culminación del proyecto del cable submarino; la recuperación de las bonificaciones a la Seguridad Social, la revisión de la bonificación en el Impuesto sobre Sociedades; la modificación de la ley reguladora del IPSI y el blindaje del Régimen Económico y Fiscal, en el ámbito económico; el apoyo a la dinamización del puerto, turismo y comercio; la culminación de la cesión de suelo por parte del Ministerio de Defensa, la elaboración de un plan de vivienda o la elaboración de una ley específica de suelo para Ceuta, en materia de urbanismo; la aplicación de programas de apoyo a pymes y autónomos y la ampliación de la oferta académica, entre otros. Todo lo que no sea eso, es cuento chino de los que los ceutíes estamos cansados de escuchar.