La importancia de activar las alertas amarillas y de ser responsables
Mañana se cumplen tres meses desde que acudimos a una de las mayores catástrofes medioambientales que se recuerdan en las últimas décadas en España. Con más de 200 fallecidos, miles de viviendas arrasadas, cementerio de vehículos en numerosas calles…. Fue algo terrible, sobrecogedor, catastrófico… España entera se movilizó para ayudar a sus compatriotas y dio un ejemplo de humanidad y solidaridad en sus días más críticos mientras que nuestros representantes políticos se dedicaban a echarse las culpas unos a otro.
Pocas conclusiones positivas se pueden sacar de aquellos días cuando uno mira el casillero de fallecidos, aunque si es cierto que esta tragedia ha marcado un antes y un después y que la ciudadanía ha comprendido que cuando se activan las alertas es para prevenir y, por tanto, para cumplir las medidas que se recomiendan, pues solo así se puede evitar episodios naturales como el de finales de octubre del pasado 2024.
Ceuta permanece desde ayer en alerta amarilla y, en este sentido, hay que poner en valor la colaboración de su ciudadanía, sin olvidarnos del enorme trabajo realizado -una vez más- por nuestros bomberos, que han tenido unas horas de numerosas intervenciones por caída de árboles, cascotes, chapas, cubiertas… Afortunadamente, no ha habido que lamentar daños personales y eso es, en gran medida, a la responsabilidad de todos. Y es que ante situaciones de este tipo y una vez que es activada la alerta amarilla, todo debe pasar a un segundo plano, pues debe primar la seguridad de los ciudadanos. En ese sentido, queda mucho trabajo de concienciación por delante y conviene no olvidar lo ocurrido en Valencia, pues es el mejor ejemplo para poner de manifiesto la importancia de que las alertas sean activadas con tiempo y, ante la duda, dar el paso al frente.