“Sorprende que en una población tan pequeña haya casos de violencia de género a diario”

VIOLENCIA DE GÉNERO

La jueza Sara López observa con preocupación que Ceuta sea la cuarta ciudad española con más procesos por violencia doméstica. Su Juzgado es “el más saturado” de la zona y empeorará cuando en unos meses asuman los delitos contra la libertad sexual

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº4 de Ceuta, Sara López, en su despacho. / FOTO G.S.
La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº4 de Ceuta, Sara López, en su despacho. / FOTO G.S.

Lo primero que sorprendió de Ceuta a la joven jueza Sara López Rodríguez (32 años, Cádiz) fue “la calidad de sus medios” (con seis juzgados mixtos y la Fiscalía a la mano, en el mismo edificio) pese a su reducido tamaño y a no superar los 85.000 habitantes. Las ventajas del universo jurídico de la ciudad autónoma la motivaron a escogerla como destino, en el que se estableció en diciembre de 2021. No esperaba ir a parar a un juzgado con competencias en Violencia de Género, como así le ocurrió a la actual magistrada titular del Nº4. Ni imaginó hasta entonces que la cantidad de mujeres que sufren maltratos en sus hogares fuera tan elevada. Menos en una ciudad que no supera los 85.000 habitantes.

“Sorprende que en una población tan pequeña todos los días te encuentres algún caso. Y lo temo si paso tres o cuatro días sin ver ninguno, porque significa que al quinto me vienen cinco”, confiesa López en la calma de su despacho, con una mano reposada en un ejemplar de lomo morado, que reza ‘Guía de buenas prácticas para la toma de declaración de víctimas de violencia de género’. El “sufrimiento continuo” que atestigua a diario, a través de denunciantes que suelen narrar “historias parecidas”, en su mayoría, de maltrato habitual, permanece en la pantalla de su ordenador, donde trabaja para dar solución a los casos con sus sentencias. Esas en las que trabaja en los huecos que encuentra por las tardes, o los fines de semana, ya que las mañanas, con las tomas de declaraciones y los juicios, le faltan horas.

"Que se haya demostrado fehacientemente que una mujer denunció falsamente, en el tiempo que llevo aquí, no lo he visto"

Los juzgados de violencia de género “suelen ser los más saturados”. No solo por el número de casos, también por la “complejidad” de los mismos, a lo que se suma la temporalidad de los jueces, que, en cuanto tienen la oportunidad, deciden mudarse a otras salas con menos drama. Por no hablar de las horas de guardia, que “ni se pagan ni se compensan”. “Estar continuamente de guardia no creo que sea bueno para la salud laboral de los jueces”, comenta López. Aun así, a la jueza le compensa estar en un sitio donde siente que puede “ayudar a las familias”. “Todos los días tienes que tomar decisiones urgentes, inmediatas, que van a afectar en sus vidas directamente”.

Ceuta está a la cabeza nacional en casos de violencia sexual, solo superada en 2023 por Baleares, Navarra y Cataluña, según los datos del Observatorio de la Violencia sobre la Mujer del Ministerio del Interior. En 2024, la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) recibió 222 denuncias. Actualmente tienen 256 víctimas bajo su protección activa. Advierte la gaditana de que el número de casos puede ser mayor, ya que algunas denuncias se efectúan directamente en el Juzgado. Para mejorar la atención de las víctimas, querría la jueza que el Juzgado Nº4 de Instrucción de Ceuta se dotara de una sala exclusiva para tomarles declaración a ellas.

Libros sobre el escritorio de Sara López. / FOTO G.S.
Libros sobre el escritorio de Sara López. / FOTO G.S.

La saturación de su sede judicial se agravará a partir del próximo octubre, cuando les será transferida la competencia de los delitos de violencia sexual. Hasta entonces, las reglas de reparto implican que se encarga del caso el juzgado que estuviera de guardia cuando se efectuó la denuncia. En adelante, como parte del plan de especialización de la Justicia por parte del Gobierno, será uno solo (el 4º en Ceuta) el que trate todas las violencias ejercidas contra la mujer.

La esperanza reside en que los otros cinco juzgados, que se desprenderán del peso de la violencia sexual, a su vez, asuman otros delitos de los que pueda despojar al de López. Actualmente se encuentran en “trámites” de negociación, para acordar cómo proceder, con el fin de que no recaiga sobre el número 4 más peso del que ya tiene. Además, López cuenta con el apoyo de la jueza de adscripción territorial, que va rotando entre juzgados en función de su saturación, para reforzarlos. “Ahora se le ha designado sustituir únicamente en violencia porque se ha visto que es el más sobrecargado”, informa.

La denuncia falsa

Durante sus tres años de experiencia en un juzgado con competencias en violencia de género, Sara López tan solo ha atestiguado en dos ocasiones que el hombre denunciado por violencia de género después denuncia a la mujer por denuncia falsa. En ninguna de las dos se pudo demostrar. Además, aclara que "el delito de denuncia falsa está tipificado en el Código Penal" y se debe demostrar que la acusación fue realizada "con conocimiento de su falsedad o con temerario desprecio a la verdad". En su experiencia, ha tenido "muy pocos casos" de hombres que hayan denunciado a mujeres por denuncia falsa.

En cambio, asegura haberse enfrentado varias veces a acusaciones de denuncia falsa interpuesta por una mujer a un hombre. Como el caso de un varón que denunció a su ex mujer de agredirle. “La mujer no era capaz de hablar, estaba súper traumatizada. Solo nos repetía: ‘Lo he grabado, mi hijo, mi hijo, lo he grabado’. Nos dio el móvil con la grabación y vimos que era él quien, con el hijo en brazos, se estaba autolesionando”, relata.

FOTO G.S.
FOTO G.S.

En otra ocasión, un hombre acusó a su mujer de haber abandonado a sus hijos, de tenerlos solos en la casa, hasta donde se personó la Policía, que pudo comprobar que el niño estaba acompañado de familiares. O el que llamó anónimamente a la Policía para denunciar que su expareja tenía droga en el coche. Les explicó la ubicación exacta del mismo. Cuando llegaron los agentes pudieron identificar con facilidad que la droga había sido introducida a conciencia en el vehículo, porque habían roto el cristal y tenía las huellas de él.

Sara López asegura que, en su experiencia, las denuncias falsas por violencia de género son "muy pocas" en comparación con el total de procedimientos abiertos. "Que se haya demostrado fehacientemente que una mujer denunció falsamente, en el tiempo que llevo aquí, no lo he visto", matiza. Según la magistrada, son muchas mujeres no llegan a denunciar a sus agresores por "miedo, vergüenza o culpa", lo que complica la obtención de pruebas en estos casos.

"Denunciar es complicado", insiste. Incluso, muchas denunciantes, una vez en el juicio, optan por no declarar o retractarse, a veces por querer volver con su agresor o para evitar que el padre de sus hijos vaya a prisión. Otras, simplemente, porque, con su denuncia, la víctima no tenía la intención de dañar a su agresor, sino que buscaba solo escapar de la situación de maltrato.

Para López, persiste un "prejuicio" social sobre la credibilidad de las víctimas de violencia de género. "Hay un machismo histórico y un estigma sobre la idea de que las mujeres mienten".

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