Los últimos pescadores de Ceuta, en riesgo de “desaparecer”

LONJA

La importación de pescado “barato” desde Marruecos tiene en vilo a los pocos patrones que quedan en la lonja, mientras la Ciudad no ha planteado medidas para proteger el producto local

Ramírez recoge las redes con las que realizó la pesca del día. / FOTO G.S.
Ramírez recoge las redes con las que realizó la pesca del día. / FOTO G.S.

Casi una veintena de coloridos barcos permanecen apeados en la lonja de Ceuta. Solo dos de ellos salieron a pescar el pasado martes. “Buena pesca, eh. ¡En mi vida había cogido un calamar de cinco kilos!”, exclama Carlos Ramírez, pescadero y uno de los últimos pescadores que quedan en la ciudad autónoma. La sonrisa con la que mira su generosa colección se disipa al girarse para observar su alrededor y enumerar los pesqueros que, hoy día, continúan activos. “Dos. El mío y el de éste -dice mientras señala la embarcación a su izquierda-, que me vende a mí”.

Ramírez regenta desde hace años el puesto número 9 del Mercado Central. El suyo es el único que vende pescado de Ceuta. El resto, lo trae de la península, al igual que los restaurantes locales, con excepciones que se cuentan con los dedos de las manos. Hace un año, invirtió 120.000 euros en un barco gracias al que ahora puede presumir de comercializar con el género que él mismo captura. Por lo pronto, puede vivir de ello, pero teme que deba dejar la lonja como consecuencia del inminente abaratamiento de los precios que intuye.

En estos momentos, la lonja ceutí cuenta con poco más de dos barcos en activo, pero los últimos pescadores advierten del riesgo de “desaparecer” si las administraciones no tratan de proteger el producto local ante la llegada del pescado “barato” de Marruecos. “Nadie ha venido a preguntarnos qué necesitamos. Es algo muy sencillo: ‘¿Qué necesita la lonja?’. Pero nada, nos van a dejar morir”, lamenta Ramírez en referencia al desinterés que, según éste, han mostrado la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno hacia cómo les afectará la importación del producto marroquí.

Ramírez recoge las redes con las que realizó la pesca del día. / FOTO G.S.
Ramírez recoge las redes con las que realizó la pesca del día. / FOTO G.S.

El pescador habla mientras extrae con cuidado las redes de su barco, con la ayuda de su nueva compañera, Cynthia León. Es su tercer día de trabajo en la lonja, después de hacerse con el título de Patrón Portuario, en el que ha invertido más de mil euros. Ahora ve que su sueño de ganarse la vida con la pesca se desmorona. “¿Qué hago ahora con mi vida? ¿La misma persona que esté importando el pescado de Marruecos me va a dar trabajo? Creo que no”, relata mientras extrae la lima de las redes. Tras años encadenando trabajos precarios, creyó que en “la mar” tendría una oportunidad.

Las ganas de “la dama” de la lonja son corroboradas por su empleador, Carlos, y por el vetusto Mohamed, que les ayuda a recoger los peces que se fueron enredando en la trampa durante la noche. Si Cynthia está recién llegada al ‘mundillo’, Mohamed lleva 30 años subiendo a su barco a diario. Tiene un barco, cuatro hijos y “nada” para “salir adelante”. Desde hace unas semanas baraja dos opciones: buscar trabajo en la península y esperar a que le llamen del Plan de Empleo. No contempla seguir pescando en Ceuta desde que supo del inicio de las importaciones del producto marroquí.

“El nuestro ya no va a valer nada. Cuando cerraron la frontera -en 2020- ganábamos algo, pero ahora…”, lamenta. Carlos Ramírez sí confía en continuar. Confía en su clientela “fiel”, que “sabe valorar” la calidad de su producto. “Literalmente, de la mar a tu mesa. ¿Qué puede haber más fresco que esto? Que lo pescamos y lo vendemos directamente”, expresa Cynthia, para después mostrar sus dudas con respecto a la fiabilidad sanitaria del pescado marroquí, donde, aseguran, no tienen que pasar los controles de calidad a los que ellos se someten.

“Ellos lo venden barato, pero yo no puedo bajar más mis precios. Yo tengo que pagar seguridad social, este barco me ha costado 120.000 euros, la gasolina que tengo que echarle, y el esfuerzo que conlleva. No pienso abaratar los precios”, asevera Ramírez. Ramírez lleva en el mar toda su vida. Era un crío cuando comenzó con la pesca por afición, no profesionalmente. Ha pescado al anzuelo o a través del submarinismo, hasta que se decidió a hacer de su hobby su sustento. Antes de eso abrió su famoso puesto en el Mercado Central. Desde que caza su propio producto todo es “más fácil”. “Bueno, más fácil porque lo pesco yo -matiza entre risas-. Porque tengo que ir yo a trabajar”.

Imagen de un "buen día de pesca" para Ramírez y León. / FOTO G.S.
Imagen de un "buen día de pesca" para Ramírez y León. / FOTO G.S.

Cree que la ciudadanía “tiene un concepto equivocado” con respecto al pescado. No está dispuesta a pagar su valor. “Antes, la mano de obra ganaba una mierda. Te hartabas de currar y, como mucho, te llevabas pescado para casa y no ganabas nada. Ahora, si lo haces bien, puedes ganar dinero. Pero se ve que nos van a privar de nuevo”, comenta. “El barco cuesta 120.000 euros por toda la electrónica que tiene. ¿Qué hago ahora con él?, ¿lo mando a pique?, ¿quién me lo va a comprar? No me van a dar ni 50.000 euros”.

Y tienen claro los tres pescadores que “no es por falta de producto”. “¿Estás viendo como son las aguas de Ceuta?”, exclama entre interrogantes Carlos Ramírez mientras señala el género variado que aún reposa en su barco. Rayas, abadejos, pargos, gallinetas, brótolas, chocos -hasta de 5 kilos- o un centollo de unos 2 kilos. Ninguno va para restaurantes de Ceuta. Tampoco para pescaderías, a excepción del puesto del propio pescador. Todos lo adquieren de la península, lo cual no puede suceder al revés.

La ayuda

Pero ellos no pueden llevar su producto a la península, ya que Ceuta no pertenece a la Unión Aduanera, motivo por el que “es más fácil importar a Europa pescado desde Ghana que desde Ceuta”, en palabras de la presidenta de la Confederación de Empresarios, Arantxa Campos. El espacio existente entre la ciudad autónoma y Cádiz o Málaga es una aduana. Con los trámites burocráticos que ello conlleva. Por lo cual, la única opción de vender pescado ceutí fuera es que los propios pescadores, con sus barcos, se dirijan a la península para comercializar.

Para compensar los efectos de esta política perjudicial, tampoco reciben ayuda. “Agricultura y pesca no reciben ningún tipo de ayudas. Esto es todo de mi bolsillo. Y de la ayuda de mi padre y mi madre”, sentencia el patrón. La importación de pescado marroquí sin consultarles no es lo único que reprochan a las administraciones.

Cynthia León posa con un centollo recién pescado. / FOTO G.S.
Cynthia León posa con un centollo recién pescado. / FOTO G.S.
Ramírez observa el producto cazado durante la noche. / FOTO G.S.
Ramírez observa el producto cazado durante la noche. / FOTO G.S.

“Lo primero que no hay en la lonja es toma de corriente. Yo me quedo sin batería en el barco y tengo que traer las del camión, que pesan como un muerto. En un puerto deportivo te conectas a una toma de corriente y listo”, expone Ramírez, quien también critica la ausencia de baño para mujeres en el recinto. “Tengo contratada a una mujer conmigo. ¿Por qué tiene ella que estar meando al lado de un tío? Solo hay baño para hombres”, añade. “Lo que pasa en Ceuta no pasa en ningún sitio”, resume Mohamed.

Critican también la falta de personas dispuestas a trabajar en su oficio, lo cual les resulta paradójico, dado que Ceuta encabeza todas las listas de desempleo de España. Aunque la caballa es la población con mayor número de ciudadanos viviendo bajo el umbral de la pobreza, el sector pesquero lleva desde 2020 en busca de trabajadores dispuestos a unírseles. “Aquí hay mucho trabajo. Podríamos abastecer entre todos los mercados de Ceuta, pero la gente no quiere trabajar. Prefieren quedarse esperando que les toque en el Plan de Empleo y, mientras, cobrar ayudas”, dice Carlos. Un hándicap más.

Sobre la posibilidad de que la Ciudad Autónoma se implique en ayudar a los pocos pescadores ceutíes para controlar los posibles efectos negativos de la importación desde Marruecos, poco se sabe. Este diario preguntó al presidente de Ceuta, Juan Vivas, durante su última comparecencia, el pasado miércoles -un día después de hablar con Cynthia, Mohamed y Carlos-. Dice Vivas que, aunque “el segmento de los pescadores merece atención por parte de todos”, representan “un número muy reducido”. No llegó a aclarar si plantearán o no medidas para aliviar su situación, pero les dio las gracias por mantener a los ceutíes bien abastecidos de pescado durante la pandemia.

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