Los médicos se sienten todavía desprotegidos frente a las agresiones de las que son objeto
SANIDAD
“No nos queda otro camino que continuar denunciando”, sostiene el presidente del COMCE, Enrique Roviralta, tras conocerse que Ceuta es el territorio más castigado por este tipo de violencia
“Ahí están las cifras, los datos oficiales: el problema aumenta”. El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta (COMCE) no oculta su preocupación por el incremento progresivo del número de agresiones que los profesionales de la medicina sufren en el ejercicio de su trabajo.
La inquietud se ha disparado tras conocerse el último informe elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC), donde se desvela que las agresiones a los facultativos alcanzaron el año pasado un récord histórico.
El estudio, elaborado con las aportaciones de los colegios de médicos españoles, no deja en buen lugar a Ceuta. La ciudad figura como el territorio donde la incidencia de la violencia verbal o física ejercida sobre los facultativos registra la mayor tasa de casos por cada 1.000 médicos colegiados. Esta variable se sitúa en 18,6 en Ceuta, un valor muy alejado de los territorios que le siguen en la estadística: Extremadura y Melilla, con tasas del 5,8 y 5,6, respectivamente.
“O es que hay, efectivamente, un elevado número de agresiones en la ciudad o es que nuestros médicos están muy concienciados de la necesidad de denunciar, pero sea como fuere, tenemos un problema”, valora el presidente del COMCE, Enrique Roviralta.
Los médicos ceutíes insisten en que el proceso de la denuncia continúa siendo una experiencia enojosa que, en muchas ocasiones, concluye con castigos que no están en proporción con el hecho que los ha justificado. “Aunque el trámite resulte farragoso y acabe con condenas lights, no nos queda otro camino que el de continuar denunciando, porque lo que no se denuncia no existe”, insiste Roviralta.
La realidad es que los datos que ofrece el estudio de la OMC podrían verse sustancialmente modificados si los profesionales de la medicina observaran una mayor disposición a denunciar las agresiones de las que son víctimas. Según el informe, solo el 43,5% de las agresiones comunicadas en los colegios han sido efectivamente denunciadas.
Mientras, los médicos continúan buscando una explicación a un fenómeno que no ha dejado de agravarse en los últimos tres lustros. El 48% de las agresiones de las que fueron víctimas adoptaron la forma de amenazas y coacciones. El 11% del total acabaron ocasionando lesiones físicas. De todas estas agresiones, el 14% acabaron en baja laboral, un punto más que en 2023.
“Quizás nuestra sociedad sea ahora más agresiva, quizás sea más exigente, y esa actitud, desgraciadamente, hay veces que se traduce en comportamientos violentos”, reflexiona el presidente del COMCE.
Roviralta, valora, sin embargo, otros factores desencadenantes de la violencia que padecen los profesionales sanitarios. A su juicio, un servicio sanitario tensionado puede servir de detonante de actitudes extremas. “Tenemos una sanidad en franco deterioro: las listas de espera aumentan, las urgencias se colapsan, faltan médicos, y todo eso crea un sustrato que genera un clima de tensión entre los pacientes”, sugiere el facultativo.
La falta de contundencia para castigar las conductas violentas que se registran a diario en los servicios sanitarios españoles es uno de los reproches que el Colegio lanza a las autoridades. La estadística revela que en España se registra una agresión a un profesional de la medicina cada diez horas. La propuesta que defiende Roviralta para enfrentar el fenómeno es la de imponer medidas administrativas a los infractores que se traduzcan en multas ejecutadas de manera inmediata. “En otros países se toman medidas de carácter administrativo, que en ocasiones resultan incluso más efectivas -argumenta el presidente del COMCE- La gente teme más una multa, que les adscriban a otro centro sanitario o que, como sucede en Gran Bretaña, incluso les retiren la asistencia médica”.
Causas de la violencia
La discrepancia del agresor con la calidad de la asistencia sanitaria recibida estuvo detrás del 50,9% de los casos. Las diferencias personales (17,3%), la consideración de que los informes médicos emitidos no cumplían con las pretensiones del paciente (11,6%) y los asuntos relacionados con la incapacidad temporal son otras de las causas que desencadenan la violencia contra los médicos.
En lo que concierne a las causas estructurales de la violencia, es decir, aquellas que no están relacionadas con la atención médica recibida o con cuestiones asistenciales, las más comunes fueron las quejas por el tiempo en ser atendido (65,9%) y por el mal funcionamiento del sistema (34,1%).
El perfil de las víctimas
El próximo 12 de marzo, Día Europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, llega con malas noticias. El Observatorio contra las Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC) acaba de constatar que el número de actos violentos de los que han sido víctimas los facultativos en España durante 2024 es el más elevado de toda la historia. Según un informe elaborado por la institución, los médicos sufrieron el pasado año en todo el país 847 agresiones, 78 más que en 2023. Hace 15 años, fecha en la que el Observatorio de la OMC inició sus trabajos, el número de ataques se cifró en 451. En estos tres últimos lustros, los casos contabilizados han ascendido a 8.108.
De todas las agresiones documentadas por la OMC, 7 se registraron en Ceuta, lo que sitúa a la ciudad como el territorio con una tasa más elevada de atentados por cada 1.000 médicos colegiados.
Las víctimas más frecuentes de estas agresiones son mujeres. El 62,4% de los profesionales atacados en 2024 fueron médicas. El mayor porcentaje de actos de violencia se dio en los servicios de Atención Primaria (47,7%), seguidos de los hospitalarios (17,9%). El fenómeno también se dejó sentir en las urgencias de los hospitales (9,5%) y en las de Atención Primaria (8,2%).
Uno de los fenómenos constatados en el informe es el del crecimiento de las agresiones a facultativos en el ámbito de la sanidad privada, pese a lo cual el fenómeno continúa siendo, fundamentalmente, un problema del sistema de salud público, donde se registró el 83% de los casos.
La inmensa mayoría de los ataques (95,1%) se produjeron en horario laboral y en el entorno del trabajo.
Las víctimas más comunes fueron los médicos de entre 36 y 45 años (29,9%, dos puntos por encima de 2023). Los agresores son principalmente pacientes programados (46,5%), seguidos de los no programados (32%) y los acompañantes (19,8%).
Hasta 93 médicos solicitaron en toda España la protección jurídica de la Fundación para la Protección Social de la OMC.
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