La defensa del policía acusado de asesinar a su mujer descarta la violencia de género como causa del "accidente"

JUSTICIA

La abogada del agente que se juzga por disparar mortalmente a su mujer en la barriada Parques de Ceuta en 2022, Inmaculada Guil, sostiene que los problemas en la salud mental de los familiares desencadenaron el tiroteo. "No me propongo culpar a su hija", ha asegurado la letrada

La abogada del acusado, Inmaculada Guil, este martes durante el juicio. / FOTO J.I.M.
La abogada del acusado, Inmaculada Guil, este martes durante el juicio. / FOTO J.I.M.

"No estamos ante un caso de maltrato, violencia de género ni de violencia doméstica, sino de salud mental, tal como lo acreditan los informes", sostuvo la abogada defensora de Alonso G., Inmaculada Guil, durante su alegato inicial en el juicio este martes en el que su representado, policía local, está acusado de haber asesinado a su mujer -María de los Ángeles L.- con un disparo de su pistola reglamentaria en su vivienda de la barriada Parques de Ceuta en marzo de 2022. La letrada ha mantenido en todo momento que el episodio fue "un accidente" y que hay "una verdad oculta" distinta a la que mantienen las acusaciones, una versión que la defensa pretende "sacar a la luz" en esta vista que se prolongará al menos hasta este viernes y en la que señala a la hija del presunto autor del crimen, presente en la casa cuando ocurrieron los hechos.

Guil se basa en diversos informes periciales que han sido elaborados por distintos expertos en áreas como balística, detección de ADN o de residuos, pero también de psiquiatría, psicología o forenses; todos estos especialistas están llamados a declarar durante esta semana en la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta. Su denuncia pública contra las acusaciones -Fiscalía y acusación particular- parte de la base de que estas "querían ocultar la verdad" en la medida de que, según su tesis, "no se ha hecho una reconstrucción de los hechos" hasta que su representado no la solicitó y fue realizada por parte de los peritos propuestos por la defensa, entre ellos los mediáticos José Cabrera -psiquiatra forense- y José Jiménez Planelles -criminalista experto en balística-, habituales en programas como Cuarto Milenio u Horizonte.

El argumento de la abogada defensora no pone en duda que existiesen dos disparos, pero sí el orden de los mismos y quién sostuvo la pistola a la hora de la detonación que arrebató la vida de Mari Ángeles. Mientras que las acusaciones, al igual que la hija y testigo, defienden que fue el primer tiro el que impactó en el hombro de la víctima y que el segundo fue el que se desvió a la nevera, el argumento de Guil mantiene que ambos impactos fueron accidentales, que se produjeron durante un forcejeo en el suelo, y que sería el segundo -en el que M.G.L., la hija del matrimonio y menor de edad en el momento de los hechos, estaría sosteniendo la pistola-, el que matara a la ya fallecida funcionaria de justicia. "No sabemos qué disparo hizo cada uno, no estábamos allí, pero nos tenemos que atener a lo poco o a lo mucho que tengamos", ha expuesto ante el jurado.

De la misma manera, la letrada ha protestado al comienzo del juicio ante la incapacidad de obtener acceso a diversas diligencias previas, acontecimientos concretos o a una parte del atestado policial, hasta el punto de haber solicitado la suspensión de la vista al comienzo de la misma. En la misma línea, ha sostenido que el acusado ha sido diagnosticado de tres patologías psiquiátricas mentales: un trastorno de personalidad, otro de bipolaridad y un tercero producido por una adicción al alcohol -este último problema ha sido negado por su hija y su sobrino durante la vista-. A ese cuadro mental habría que sumarle un episodio calificado de "brote psicótico" y que según la defensa había sido detectado alrededor de diez días antes de aquel fatídico 14 de marzo de 2022 y por el que, supuestamente, le habrían recomendado hospitalizarlo.

La tesis que ha sostenido la abogada, que conoció a María de los Ángeles en vida pero que no había coincidido con el acusado hasta que asumió su representación legal, se complementa con dos patologías psíquicas diagnosticadas anteriormente a la huérfana-testigo, una de fobia social y otra de ansiedad generalizada, otro cuadro mental que habría agravado la situación doméstica inestable de dos de los cuatro componentes del grupo familiar y que hubiera propiciado el mencionado forcejeo. De la misma manera, la versión que pretende demostrar la defensa es que Alonso G. fue llamado desde la cocina por parte de Mari Ángeles cuando tenía la pistola en la mano, confundiéndose M.G.L. en esa actitud y propiciando esto que se abalanzase contra su padre para propinarle "empujones, zancadillas y patadas". "Cuando están en el suelo, se activa ese episodio agudo agravado de Alonso G. porque ella le quiere quitar la pistola y él no puede permitirlo legalmente", ha mantenido la letrada. La niña negó en todo momento que cayeran al suelo y aseguró no haber puesto la mano en el gatillo del arma.

La defensa mantiene la absolución de su representado, además de que debe tenerse en cuenta una eximente completa de alteración psíquica y una atenuante de dilaciones indebidas por la postergación del juicio entre la actualidad y el momento de los hechos. De la misma manera, Guil ha insistido que se han sido eliminadas algunas pruebas, como la bala que mató a Mari Ángeles, que no ha sido encontrada, o las huellas en el arma, que habrían sido "borradas".

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