La hermana del policía acusado de asesinar a su mujer está "convencida" de que "la niña la mató"
JUSTICIA
O.G., cuñada de la víctima y hermana de Alonso G., ha señalado a su sobrina de la muerte de su madre y atribuye el móvil a una "libertad" que Mari Ángeles le negaba
"Cada día estoy más convencida de que la niña la mató", ha repetido varias veces O.G. durante su declaración este miércoles ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta. La hermana de Alonso G., el policía local acusado de asesinar a su mujer con un disparo de su arma reglamentaria en 2022, ha reiterado que, según la información que tuvo ese mismo y fatídico 14 de marzo -de la que no ha atribuido fuente alguna a pesar de las preguntas de las acusaciones- y la que le ha sido proporcionada por la defensa y por los peritos de parte, cree firmemente que el crimen fue cometido voluntariamente por M.G.L., la hija del matrimonio y que por aquel entonces era menor de edad. Esta versión difiere y va más allá incluso de la esgrimida por la defensa, que también señala a la joven, pero que matiza que fue “accidental”.
Se basa O.G. en las cuatro veces "contadas" que vio a la adolescente después del deceso de su concuñada, ocasiones en las que la joven "solo quería ir de compras" o hacerse tatuajes en lugar de guardar el luto. La familiar ha titubeado y no ha sabido contestar a las preguntas de las acusaciones sobre no haber hecho una declaración al respecto durante estos tres años a pesar de supuestamente saber que la entonces menor fue la que apretó el gatillo. También ha confesado estar al tanto de las patologías mentales de Alonso G. desde 2001, cuando un psiquiatra y la Policía Local "le quitaron la pistola" a su hermano. Según la testigo, la hija disparó a conciencia para conseguir esa “libertad” que ansiaba y que podía conseguir con su padre en la cárcel y su madre fallecida.
Justo después de declarar la madre del acusado, la hermana de este último e hija de la primera, O.G., ha depuesto en sala siguiendo la versión que su progenitora ha expuesto, si bien ella ha negado que el crimen habría sido cometido involuntariamente por su sobrina, sino al contrario. La hermana de Alonso fue la que supuestamente informó de la muerte a su propia madre el mismo día de los hechos, y jura haber recibido previamente una llamada por el altavoz bluetooth, aunque aseguró, nerviosa, no conocer la identidad de quien le dio la noticia ni el número desde el que la contactó, algo que sembró dudas sobre su versión:
"Tu sobrina ha matado a su madre", mantiene que escuchó aquella tarde a través de un número de teléfono que no pudo atribuir a nadie conocido. Tras la noticia, quedó "en shock" y fue a la casa de sus padres para tratar que no cogieran el teléfono y tuvieran conocimiento del suceso de su propia boca, preocupada por el estado de salud de los abuelos paternos de M.G.L.
La hermana de Alonso G. afirma también que la familia materna de la joven ha prohibido la relación "feliz" y más constante que tenían los menores con sus tíos y abuelos paternos mientras el acusado estaba en prisión. Sin embargo, pudo ver a la joven, que cumplió la mayoría de edad pocos días después de la muerte de María de los Ángeles L. y de la que fue testigo, al menos en cuatro ocasiones. A la tía le "sorprendió" notar a su sobrina "tranquila" y "en paz" -"casi feliz"- las semanas después del asesinato, ya que el resto estaban "muriéndose de pena". Aquellos días pasearon por playas y sitios "aislados de miradas" de Ceuta, pero cuenta que la joven le pidió ir al centro de compras y le enseñó varios de los tatuajes que acababa de hacerse.
"Me sorprendió la naturalidad y libertad con la que hablaba, ya que antes había que robarle besos y ahora estaba dicharachera, feliz y contenta. O mejor dicho, tranquila o relajada. No veo lógico que una niña de 18 años no se estuviera muriendo de pena", ha considerado O.G., que también ha atribuido la mencionada libertad a que su cuñada era "muy estricta" con sus hijos. La testigo dejó entrever que la entonces menor quería deshacerse de su madre.
"La niña la lio"
Sobre la muerte de Mari Ángeles ha hablado "poco" con su hermano, que ha estado en prisión preventiva desde el momento de los hechos, pero O.G. ha repetido varias veces lo poco que le contó: "La niña la lio, tenía que haber estado en el colegio. Si llega a estar en la escuela no pasa nada", ha mantenido que le confesó Alonso G. Ante la posible ambivalencia del mensaje, la mujer ha mantenido que el acusado se refería a que el crimen lo había cometido M.G.L, su propia hija.
Además de la atribución del asesinato, durante el largo interrogatorio la familiar también ha desvelado que un psiquiatra y la Policía Local "le quitaron" la pistola al agente en 2001 por sus problemas mentales, que ella conoció en ese momento. No obstante, ha negado conductas agresivas, si bien ha reconocido que Alonso fue cambiando hasta estar "más serio" y "menos cariñoso" desde que se presentó a la oposición con unos 25 años de edad.
Al final de su testifical, O.G. ha titubeado ante las preguntas de las acusaciones sobre no haber hecho una declaración judicial durante estos tres años que su hermano ha estado en la cárcel, así como en el momento en el que ha sido cuestionada por no haber mostrado una voluntad de hacerse cargo de la tutela de sus sobrinos. A estos respectos ha respondido en primer lugar que se ha limitado a seguir los consejos de su representación letrada, y en segunda instancia que no podía hacerse cargo de sus sobrinos porque no tenía trabajo estable y debía velar por la salud de sus propios padres.
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