Las médicos forenses afirman que el disparo mortal contra Mari Ángeles "fue intencional"
JUSTICIA
Las peritos que realizaron el informe en el que se basan las acusaciones explicaron la trayectoria interna en el cuerpo de la mujer supuestamente asesinada por su marido y tuvieron en cuenta la distancia entre el arma y la víctima
"No es que sea compatible, es que solamente pudo ser así y fue así", respondió a la fiscal una de las profesionales del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses llamadas a declarar durante la tarde de este viernes para explicar el informe en el que se basan las acusaciones sobre el asesinato de María de los Ángeles L. en la barriada Parques de Ceuta el 14 de marzo de 2022. Se refería a que el disparo que mató a la víctima, esposa del policía local acusado -Alonso G.-, fue necesariamente "directo e intencional" teniendo en cuenta la trayectoria interna que recorrió la bala dentro del cuerpo y la distancia entre la mujer y el arma reglamentaria del agente. Esta afirmación desmonta la tesis de la defensa de que el crimen podría haber sido consecuencia de un accidente.
"Los únicos datos que tenemos son la distancia de disparo, la trayectoria dentro del cuerpo y que la víctima estaba en una posición de defensa. El resto son suposiciones", resumió una de las expertas, sintetizando así las conclusiones a las que se llegaron durante la prueba criminalística anterior en la que intervinieron el mediático especialista en balística forense José Jiménez Planelles como perito de la defensa; y la Unidad Científica del Cuerpo Nacional de Policía, funcionarios policiales presentes en la escena del crimen y un instructor de tiro de la Policía Local ceutí, estos últimos actores propuestos por la Fiscalía y la acusación particular. Estas conclusiones son que la pistola se disparó de 40 a 60 centímetros de la mujer y que tuvo una trayectoria ligeramente descendente que puede responder a la diferencia de estatura entre la víctima -1 metro y 50 centímetros- y el presunto autor del asesinato -superior al metro 70-.
A comienzos de su declaración, las peritos forenses explicaron al jurado los resultados de la autopsia que le practicaron al cadáver para determinar los orificios de entrada y de salida del proyectil mortal señalando una las partes del cuerpo de la otra usándola como maniquí y poniéndole pegatinas rojas en su cuerpo. La bala entró por la parte exterior del hombro derecho estando Mari Ángeles casi de perfil al recibir el disparo y con este brazo levantado en posición de defensa. Después de impactar en la parte externa del hombro, el proye continuó una trayectoria ligeramente descendente hasta alcanzar la segunda y la tercera costilla, la zona pulmonar y la tercera y la cuarta vértebra de la espina dorsal hasta salir por la escápula izquierda, ya en la espalda. También detallaron los daños que le causaron a la víctima: "Se lleva arterias importantes en el camino, le produjo una gran hemorragia y un neumotórax, además de los propios daños del impacto de la bala", señaló la profesional, redundando en que se trató de "una herida mortal".
Por otro lado, y en línea con las testificales anteriores, no pudieron determinar la altura exacta desde donde fue tiroteada Mari Ángeles ni el ángulo del disparo teniendo en cuenta solo el recorrido de la bala dentro de su cuerpo, ya que siempre al alcanzar el blanco, el proyectil "se desvía un pelín" en función de numerosos factores. "La distancia fue de unos centímetros, entró con fuerza y la atravesó; las balas se van desviando pero muchas veces la trayectoria es extrañísima", concedió la perito, afirmando que "no hay matemática" para determinar estos detalles. Se necesitan "más datos" teniendo en cuenta que se manipuló la escena del crimen, especialmente testificales, como los movimientos de la víctima al ser alcanzada.
"El testigo aporta evidencias muy importantes, pero los otros son datos objetivos", insistió una de las médicas mientras asentía dando la razón a la acusación particular en cuanto al valor testifical de la hija del matrimonio, M.G.L., quien declaró en la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta este martes apuntando a su padre como culpable del asesinato. En la misma línea, y en contra de la tesis del peritaje de la defensa, las miembros del Instituto de Medicina Legal afirmaron no haber encontrado señales de forcejeo entre la víctima y el acusado, una posibilidad apuntada y ratificada esta tarde por el doctor José Cabrera, el popular psiquiatra y médico forense contratado por Alonso G. para evitar una condena que asciende hasta los 40 años de prisión.
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