El juicio por el crimen de Parques de Ceuta continúa este lunes con informes psiquiátricos del acusado

JUSTICIA

Se espera que esta semana quede visto para sentencia el caso por el que las acusaciones piden hasta 40 años de prisión para Alonso G., marido y presunto asesino de Mari Ángeles

Madre y hermana del acusado durante el juicio. / FOTO REDUAN
Madre y hermana del acusado durante el juicio. / FOTO REDUAN

Se espera otra maratoniana semana en la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta para dejar visto para sentencia el juicio por el crimen de Parques de Ceuta. Las acusaciones piden hasta 40 años de prisión para el policía local Alonso G., marido y presunto asesino de Mari Ángeles tras dispararle con su arma reglamentaria delante de su hija, entonces menor, en la vivienda donde vivía la familia. Para este lunes está previsto que el perito propuesto por la defensa, el Doctor Cabrera, desgrane el informe psiquiátrico que supuestamente confirma las enfermedades mentales que padece el acusado.

Parece que esta semana finalizará el juicio por el crimen de Parques de Ceuta. La defensa sostiene dos tésis que parecen contradecirse, ya que por un lado pone sobre la mesa los supuestos problemas mentales diagnosticados al acusado desde hace casi 20 años como esquizofrenia o bipolaridad. La letrada de Alonso G., Inmaculada Guil, intenta demostrar que su cliente sufrió un brote psicótico durante el suceso que acabó con el trágico desenlace.

Por otro lado la defensa también mantiene que fue la hija del matrimonio, de forma accidental, la que apretó el gatillo y mató a Mari Ángeles tras un forcejeo por arrebatarle el arma a su padre, algo que las acusaciones niegan y la propia niña rechazó tajantemente durante su declaración el pasado martes. La hermana del acusado fue más allá y aseguró -contradiciendo incluso la versión de la letrada Guil- que la entonces menor asesinó voluntariamente a su madre por “falta de libertad”.

La menor insiste desde el día de los hechos en que su padre llegó de su trabajo, en el Mercado de Hadú, sobre las 10.00 horas preguntando por una cita médica que no encontraba. Cuando volvió Mari Ángeles de hacer recados, el acusado recriminó a su mujer que hubiera perdido el documento. Tras una discusión alterada -que la niña escuchaba desde su habitación-, Alonso G. desenfundó y cargó su pistola reglamentaria y fue dirección a la cocina apuntando a su mujer.

Fue entonces cuando la hija del matrimonio acudió a la cocina e intentó convencer a su padre de que no lo hiciera, pero sin éxito. Según el testimonio de la entonces menor, Alonso G. se zafó de la joven, que se posicionó enfrente, y disparó a su mujer hiriéndola mortalmente. Fue ahí con ella se abalanzó sobre su progenitor y comenzó un forcejeo que finalizó con el impacto de otro proyectil sobre la nevera.

En medio del caos, Alonso G. llevó la pistola a su dormitorio y la guardó con la vaina y el cargador bajo la cama antes de llamar a sus compañeros de la policía local. “Se me ha disparado el arma”, decía en los audios que se escucharon.

La defensa, contradiciendo a la joven, sostiene que la hija malentendió las intenciones de su progenitor, que solo “discutía” con su mujer con el arma en la mano y directamente se abalanzó con el padre. En ese forcejeo, mantienen, fue ella la que disparó a la madre. Esta versión ha sido puesta en duda por el instructor de tiro que ofreció la fiscalía, que enseñó in situ al jurado popular las dificultades que tiene para una menor sin experiencia disparar y cargar un arma. Además, también ilustró a la sala con la cantidad de medidas de seguridad que tiene una pistola como la que portaba el acusado.

El desfile de policías que han ido declarando estos días, tanto locales como nacionales, han corroborado la versión de la niña, que desde el primer momento señaló a su padre. “Siempre la tratamos como a una víctima”, subrayó uno de ellos cuando fue preguntado sobre por qué no tomaron muestras para encontrar huellas de la niña en el arma desde el principio. “Lo dimos por hecho porque había habido un forcejeo tras el primer disparo”.

La defensa del acusado ha quedado tocada después de la primera semana después de que la Policía Científica desmontara los informes criminalísticos de los peritos aportados por Inmaculada Guil, el doctor Cabrera y José Jiménez Plenalles, habituales de programas de televisión como Cuarto Milenio.

Este lunes se prevé que el doctor Cabrera, médico forense, entre por videoconferencia para desglosar el informe psiquiátrico que supuestamente demuestra las patologías mentales que sufre Alonso G. desde hace décadas. También se espera que declare un psiquiatra del Centro Penitenciario de Morón de la Frontera, donde está en prisión preventiva desde entonces el acusado.

Para finalizar deberá declarar el acusado, que no se sabe aún si contestará a las preguntas de la Fiscalía y de la acusación particular. Después de las conclusiones finales y la “última palabra” -si la ejerce- de Alonso G., el juicio quedará visto para sentencia.

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