Se busca al abuelastro que abusó sexualmente de su nieta: “Un condenado está en la calle”
JUSTICIA
La Audiencia Provincial ha emitido la orden de detención este miércoles y él debía haber entrado en prisión a principios de abril, pero tiene la “cara dura” de no cumplir con la justicia
“Todo lo que ha hecho ese hombre lo he pagado yo en esta vida”, se lamenta Ana María, la madre de la nieta de la que su abuelastro abusó sexualmente desde que la niña tenía ocho años hasta que denunció. “No me importa decir mi nombre, porque yo mi vida ya la tengo destrozada”; así se presentó la progenitora hace unos días por teléfono ante El Pueblo. La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta ha emitido este miércoles una orden de busca y captura contra Alfonso J. del C., condenado a finales de 2022 por este tribunal a cinco años de prisión por un delito abusos sexuales continuados contra la menor. La medida responde a su incumplimiento de ingresar voluntariamente en prisión a comienzos de abril de este año y tras la confirmación de la sentencia por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y el Tribunal Supremo. Ella tenía 12 años cuando condenaron a su agresor.
“Estos ocho años los estoy pagando yo de condena, porque ella me culpa a mí”, continúa Ana María, que recuerda que el duelo familiar desde que denunciaron ha superado con creces una pena de cárcel que ni siquiera ha comenzado. La mujer se encuentra ahora “más tranquila” tras recibir la noticia de que las autoridades estén buscando al culpable de que su hija, que ahora tiene 19 años, ande “de médico en médico y de psicólogo en psiquiatra”. La niña faltó dos años al instituto porque “no podía salir de casa”, se le está cayendo el pelo, tiene afectado el sistema nervioso, no la creyeron en Asuntos Sociales, sufrió un “doloroso” proceso judicial, “nadie la protegía en Ceuta”, ha tenido conductas suicidas... “Ha pasado muchos años con muchas heridas y ella solita se ha ido curando así, como ella ha creído”, resalta la madre.
Por todo esto, Ana María, se siente “fatal”, porque cree que durante este tiempo ha estado “pagando la condena de él” –también económicamente- e incluso que su hija la culpa a ella de este largo periplo judicial que parece que nunca se acaba. No obstante, y a pesar de haber conversado con este diario tanto para denunciar que ni siquiera existía el miércoles una orden de búsqueda; como después, tras saber de su existencia, recuerda que la víctima “siempre” ha sido su hija.
“Justicia”, no “venganza”
Aconsejada legalmente, la madre puso tierra de por medio y se llevó a su familia “por el bien de la niña” a un cercano pueblo de la provincia de Cádiz, un exilio voluntario y preventivo que precisamente deberá romper este viernes porque viene a Ceuta a una celebración familiar. Hace unos días recibió un vídeo en el que se veía al agresor “tan pancho” paseando por una playa de la ciudad, y ahora teme encontrárselo este fin de semana. “No quiero que a mí me condenen por algo que yo no soy”, ha llegado a especular, como avisando de que sería capaz de hacer cualquier cosa. No obstante, Ana María no pide “venganza”, sino solo “justicia”, la palabra que más ha repetido a lo largo de las varias entrevistas que ha tenido con El Pueblo.
Al mismo tiempo, la mujer también se culpa de no haber tenido “más maldad” o de haber sido “más lista” para darse cuenta antes, pero sobre todo tiene miedo porque no sabe “qué se le pasa a ese hombre por la cabeza” para “incumplir una cosa tan grande como es la justicia”. “Todavía ha tenido la cara dura de no cumplir con la justicia, imagínate que viene en busca de mi hija o algo”, dice interpelando al lector, al tiempo que lamenta que aún no puede decirle a ella "sí, hija, ya está pagando lo que te ha hecho".
“Yo entiendo que la justicia puede ir lenta, pero es que hace un mes que se dieron cuenta. Quiero que la gente sepa que está en la calle una persona que está condenada, que ha cometido un delito”, concluye Ana María, que también recuerda que Alfonso J. del C. ha hecho “mucho más daño” del que se ha demostrado en sentencia y han corroborado los tribunales.
Hechos, sententencia y periplo
Entre 2013 y 2016, Alfonso J. del C., abuelastro de la víctima, perpetró abusos sexuales contra su nieta en su domicilio en Ceuta. Los actos, cometidos durante los fines de semana mientras la abuela de la menor dormía, incluyeron besos en la boca, tocamientos en las partes íntimas y obligar a la niña a tocar los genitales del acusado, ignorando su oposición. La menor, que guardó silencio durante años, denunció los hechos a sus padres tras informarse sobre abusos sexuales en un colegio local, lo que desencadenó la investigación.
El 22 de julio de 2022, la Audiencia Provincial de Ceuta lo condenó por un delito continuado de abuso sexual a una menor de 16 años, imponiendo una pena de cinco años de prisión, rebajada por retrasos procesales (atenuante de dilaciones indebidas). La Fiscalía y la acusación particular, que pedían 12 años, no lograron acreditar un delito más grave con penetración, del que fue absuelto. La sentencia también ordenó:
- El pago de 25.000 euros como compensación por el daño psicológico y moral causado a la víctima.
- La prohibición de comunicación y de aproximación a menos de 100 metros de la menor, su hogar o lugares que frecuente durante 15 años.
- Cinco años de libertad vigilada tras la pena de prisión.
El tribunal valoró el testimonio de la víctima como “firme, claro y consistente”, destacando su credibilidad pese a su reticencia a revivir los hechos. La sentencia descartó que las tensiones familiares, como el conflicto entre la madre de la menor y el entorno del acusado, influyeran en la declaración subrayando que su relato confidencial a sus padres “refleja una autenticidad incompatible con una denuncia falsa”.
El proceso judicial ha sido arduo:
- Julio de 2022: La Audiencia Provincial dicta la condena de cinco años.
- Octubre de 2023: El TSJA rechaza el recurso de apelación de la defensa, ratificando la sentencia en su totalidad.
- Junio de 2024: El Tribunal Supremo desestima el recurso de casación, agotando las opciones de apelación.
- Septiembre de 2024: La sentencia adquiere firmeza, iniciándose la ejecutoria en noviembre de 2024.
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