El hospital de Ceuta ya tiene sus 15 residentes en Medicina y Enfermería
SANIDAD
Solo quedaba pendiente una plaza para Medicina del Trabajo, que ha sido asignada en la última jornada de adjudicaciones para los MIR y EIR
Las 15 plazas de Médico Interno Residente (MIR) y Enfermero Interno Residente (EIR) 2025 para el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) ya han sido adjudicadas. Las asignaciones han terminado de completarse este miércoles, durante la última jornada de adjudicaciones, en la que todas las especialidades han agotado su oferta excepto Medicina Familiar y Comunitaria. Quedaba pendiente un hueco en Medicina del Trabajo.
Se han cubierto las cuatro en Enfermería Obstétrico-Ginecológica (matrona), dos en Enfermería del Trabajo, cinco plazas en Medicina Familiar, una en Medicina del Trabajo, una en Medicina Interna, una en Medicina Preventiva. Estas últimas son las incorporaciones más recientes, acreditadas en julio de 2019, sin contar con una novedad materializada este año, en el que la jefatura de estudios de Formación Sanitaria Especializada ha logrado aumentar las plazas para Medicina Familiar de tres a cinco.
Si el año pasado Ceuta tuvo que acogerse a un emplazamiento extraordinario para cubrir las dos plazas que habían quedado libres, este año se ha cerrado el proceso ordinario de adjudicaciones sin ningún problema.
El plan de la docencia
El director territorial del INGESA en Ceuta, Jesús Lopera, ha presentado las residencias como una estrategia para captar y fidelizar talento en la ciudad en sus últimas intervenciones públicas. “Los residentes tienden a quedarse en los hospitales donde hacen la residencia”, es su teoría. Lopera informó a este diario en una entrevista concedida hace meses de que su equipo se encontraba trabajando para acreditar nuevas unidades docentes “en UCI, Anestesia y Reanimación, Traumatología y, posiblemente, Oftalmología y Obstetricia”.
Desde la Jefatura de Estudios de Formación Sanitaria Especializada reconocieron que se trata de un “objetivo prioritario” -y lo es desde hace años- la creación de unidades docentes, aunque matizaron que la complejidad burocrática de su acreditación lo convierte en un proyecto a largo plazo. De hallar profesionales que acepten adoptar el papel de tutor, la Jefatura se encuentra en condiciones de poder solicitar la acreditación de Anestesiología y Reanimación, de Medicina Intensiva, Laboratorio Clínico, Enfermería Familiar y Comunitaria, además de Obstetricia y Ginecología.
A lo menos tardar, el INGESA podrá iniciar los trámites para nuevas acreditaciones en septiembre, cuando cada año se abre el plazo de presentación de solicitudes. La última convocatoria se prolongó entre el 16 de septiembre y el 23 de octubre de 2024. Se abrió 12 días después de que Lopera expusiera públicamente el plan de creación de nuevas unidades docentes -el 4 de septiembre-. En aquella ocasión, no se solicitó la acreditación de plazas en nuevas especialidades.
El proceso de solicitud es largo y complejo, y debe ser asumido por una Jefatura de Estudios sin estructura administrativa y casi sin medios. Además, se requiere de personal facultativo dispuesto a comandar la formación de los residentes. Este trabajo extra no les reporta mejoras económicas. El único beneficio que, a priori, ofrece ser tutor MIR es mérito docente, por lo que puntúa para la carrera profesional del médico en cuestión.
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