El servicio de conciliación del CAM sí se verá mermado a partir de la semana que viene

SERVICIOS SOCIALES

Usuarias y trabajadoras de ayuda a domicilio han querido “desmentir” a la Consejería, que negaba problemas en el programa, que en verano se verá reducido “en un número significativo de casos”, según Salzillo

Algunas de las trabajadoras de Salzillo que se concentraron frente al Ayuntamiento en octubre de 2024. / FOTO REDUAN
Algunas de las trabajadoras de Salzillo que se concentraron frente al Ayuntamiento en octubre de 2024. / FOTO REDUAN

Varias usuarias del servicio de Ayuda a Domicilio para apoyo a la conciliación de familias con menores, gestionado por el Centro Asesor de la Mujer (CAM) y ejecutado por Salzillo, dejarán de beneficiarse de las prestaciones a partir del lunes. La empresa les ha comunicado la noticia durante esta semana, sin, según lamentan, darles tiempo para organizar qué pasará con sus hijos mientras ellas trabajan. Han querido desmentir las afirmaciones de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, encabezada por Nabila Benzina, que negó ayer la suspensión del programa.

La respuesta de la Ciudad llegó tras una nota de prensa del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), que denunciaba cancelaciones del servicio "de un día para otro". Según la versión de la Consejería, no se está produciendo ninguna suspensión. También negaron que vaya a cancelarse durante el verano, aunque, según ha confirmado la empresa a este diario, el servicio se verá reducido “en un número significativo de casos” entre el 23 de junio y el 23 de septiembre. “Así se recoge de forma explícita en los decretos emitidos por el CAM (…) En ningún caso se trata de una decisión unilateral de la empresa, sino de la ejecución conforme al calendario previsto para cada unidad familiar”, afirman desde Salzillo.

Una de las usuarias, madre en una familia monoparental, con una hija de seis años y beneficiaria del programa desde el pasado año, explica que el martes recibió una llamada para cancelar el servicio programado para el lunes siguiente. Fue informada por la coordinadora de que había superado el límite de horas autorizadas -el CAM adjudica a cada usuaria un número concreto de horas para disfrutar del servicio, en función de sus necesidades-. “Me dijeron que llevaba 800 horas cuando supuestamente tenía derecho a 600. Pero en vacaciones no pedí servicio porque mi hija se va a Galicia. Me parece inviable que esto se comunique de un día para otro”, explica.

Añade que ha solicitado un informe detallado del cómputo mensual, pero no ha recibido documentación acreditativa. “Estoy sola, sin familia aquí, y soy víctima de violencia de género. Necesito este servicio para poder trabajar”, apunta. Otra madre, viuda en este caso, con dos hijos de 10 y 6 años, uno de ellos con diagnóstico de TDAH, también dejará de disfrutar del servicio este lunes. Ambas usuarias coinciden, además, en que la empresa les ha informado de que el servicio finalizará para la mayoría de beneficiarias el próximo 23 de junio y no se reanudará hasta septiembre.

Entre la plantilla del servicio también sobrevuela un malestar generalizado. Se quejan por la drástica reducción de sus jornadas laborales como consecuencia de la decisión de la Consejería de compartir sus fondos con un nuevo programa, el de aulas matinales. Una trabajadora, que prefiere mantenerse en el anonimato, afirma que muchas compañeras tienen contratos de apenas siete horas semanales y que ahora se les ha comunicado la entrada en una “bolsa de horas negativas”. “Nos dicen que, si no tenemos usuarios, generamos horas que luego nos descuentan en nómina, lo cual es ilegal porque no es que no queramos trabajar, es que no nos asignan usuarios”, explica.

“Pero no es culpa de la empresa, es cosa del CAM, por su mala gestión”, apunta. “Estamos disponibles para trabajar, pero si no hay usuarios porque el CAM no los asigna, no tenemos nada que hacer”, señala la empleada. Desde la empresa adjudicataria, Salzillo, han confirmado que el número de horas que corresponde a cada familia se establece en un decreto oficial emitido por el CAM, el cual determina los límites y duración del servicio para cada caso. La empresa explica que su función es simplemente ejecutar el servicio conforme a los márgenes establecidos y reportar el consumo mensual al CAM. “Ni fijamos los límites ni los comunicamos directamente”, aclaran desde la entidad.

En relación con la supuesta suspensión en verano, Salzillo reconoce que, en un número importante de casos, el servicio terminará el 23 de junio, tal como aparece reflejado en los decretos oficiales. También indican que, en algunos supuestos, las horas asignadas se han agotado antes debido a un uso más intensivo en determinados periodos. Insisten en que estas decisiones no son unilaterales, sino que responden al calendario previsto por la Administración.

En cuanto al registro de horas, la empresa afirma que mantiene documentación interna para el control operativo del servicio, aunque estos documentos no están disponibles para las familias. Recomiendan a las beneficiarias llevar su propio control de horas para poder cotejarlo con los decretos oficiales.

Algunas de las afectadas, sin embargo, sostienen que desconocían el número de horas asignadas o no fueron informadas de forma clara al inicio del servicio. También apuntan que no se les ha facilitado ninguna vía para revisar el cómputo de horas ni para solicitar ampliaciones o aclaraciones dentro de plazos razonables.

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