La Feria del Libro se despide y sus protagonistas proponen mejorarla en 2026
FERIA DEL LIBRO 2025
Los libreros afrontan el último día, que será este sábado, con un buen sabor de boca, aunque piden más actividades literarias para adultos en la plaza, no en la biblioteca, o reducir decibelios de las actuaciones musicales
Las canciones de ‘Los cantajuegos de Ana’ envolvían este viernes al mediodía todo el entorno de la plaza de los Reyes. Junto al arco histórico que decora el lugar, el escenario instalado para amenizar la Feria del Libro de Ceuta 2025 albergaba la actuación infantil que despertó sonrisas entre los padres, madres y niños que correteaban y bailaban frente a los artistas disfrazados. Soltaban serpentina, globos y pompas de jabón con las que los chiquillos jugaban bajo un sol estival que daba poca tregua. Pendientes de la escena, aunque ajenos a la emoción, permanecían, bajo la sombra que les otorgaban los techados de sus carpas, los libreros.
Era el penúltimo día de una feria que finaliza mañana y, en general, ha dejado un buen sabor de boca en el sector, que reconoce la existencia de un margen de mejora. Para Gonzalo Ramírez, encargado de la Librería Totem Mi Colegio, es su segundo año en la feria. Cree que la afluencia de público se ha incrementado con respecto a la edición anterior. Las numerosas y diversas actividades lúdicas programadas durante la semana -cuentacuentos, cantajuegos o conciertos de rock, blues, pop, carnaval o música religiosa- “han atraído mucho a la gente”.
“Es bueno porque son un reclamo, pero entretienen, desvía un poco el objetivo”, comenta el joven mientras se acerca más al micrófono de este diario tratando de esquivar el sonido que despiden los altavoces con las canciones infantiles. Aboga por probar a mover la feria a otro lugar “más grande”, donde “las actividades de ocio, musicales, puedan estar un poco más apartadas” de las carpas.
Frente a su stand, el editor de Alianza Editorial, el ceutí Ezequiel Teodoro, opinaba dentro del suyo que no se le ocurre lugar mejor que los Reyes. “Ya probaron, lo hicieron en la Nelson Mandela un año, pero no. Esta es la ubicación adecuada, ni siquiera Gran Vía. Este es un sitio emblemático de la ciudad, creo que es el sitio adecuado”, comentó tras un mostrador lleno de libros coloridos. Tras diez años participando en la feria de su ciudad natal, Teodoro sigue apostando por lo local.
“Los libros referidos a Ceuta se venden estupendamente. El año pasado me ocurrió también. Traigo un cómic sobre la historia de Ceuta y siempre se me agota”, expresó, para después concretar que las obras de los ceutíes Juan Alfonso Díaz y María Sánchez Miaja, que fueron presentadas por ellos durante la semana, han sido de las más demandadas. Otros de los ejemplares más vendidos son aquellos escritos por los autores nacionales que han sido contratados por la Consejería de Cultura como reclamo. Entre los grandes nombres de este año, María Dueñas o Megan Maxwell.
A dos puestos del de Teodoro, el dueño y el responsable de Librería Sol, José Bentolila y Luis Fernando Domínguez, el primero de ellos, que ha vivido ya 40 ferias de Ceuta, asegura que la invitación a autores de renombre ha sido una de las reivindicaciones -y victorias- históricas del sector. “Traer a María Dueñas cuando hace dos días estuvo en la Feria del Libro de Madrid con colas interminables tiene su mérito. O a Megan Maxwell o Rafael Tapia”, afirmó. Los de la Librería Sol agradecen que este año hayan conseguido que los escritores se pasearan por la plaza para saludar a los libreros y firmar, aunque para los participantes en la feria no es suficiente.
Gonzalo Ramírez cree fundamental que, de cara a la próxima Feria del libro de Ceuta, la Ciudad haga lo posible por trasladar las presentaciones de los libros de los autores de renombre a la misma plaza de los Reyes donde se celebran las jornadas. Hasta el momento, estos encuentros se vienen desarrollando en la sala de usos múltiples de la Biblioteca Pública Adolfo Suárez, a unos cinco minutos a pie. “Sí se han dado una vuelta y han firmado, pero yo propondría que vinieran aquí directamente a dar sus charlas, que les pusieran un stand para ellos firmar”.
Coincide con él Ezequiel Teodoro, quien aseguró llevar “años abogando porque las presentaciones se hagan aquí”. “A mí me encanta la biblioteca, nos ayudan mucho, estoy muy contento con la disponibilidad de José Antonio Alarcón, el director, y Dolores, pero siempre he pensado que las presentaciones deben hacerse en el lugar donde se celebra la feria, para que la gente se involucre más”, afirmó. También considera que se debería habilitar una caseta para los escritores. De lo contrario, si se sigue realizando como hasta ahora, “nadie de la feria va a las presentaciones”.
De cara a las ferias venideras, cree Teodoro que la programación podría tener más en cuenta a los escritores. El jueves tuvo lugar una entrega de premios del Certamen Escolar de Redacción organizado por la Asociación de libreros de Ceuta. El editor de Avant Editorial propone actividades dinámicas como la que presenció en la feria del libro de Tenerife, en la que una persona debía escribir en directo un relato que se entendiera partiendo de tres palabras que aparecían en una pantalla. “Era todo improvisado, chulísimo. La gente estaba encantada porque es como un espectáculo. Cosas así podrían atraer a la gente que escribe, porque la feria del libro no es solo para lectores, sino también para escritores”, narró.
Para José Bentolila, de Librería Sol, el más veterano en la Feria del Libro de Ceuta, las jornadas literarias locales han “evolucionado bastante”. Tras el mostrador de su carpa, se retrotrajo a los años en que participaban numerosos distribuidores de la península. Por aquel entonces, las enciclopedias eran de lo más vendido, según recuerda. “Esto parecía más un mercadillo que una feria del libro, porque junto con los seis tomos de enciclopedia te regalaban un microondas o un juego de sartenes. Eso ya ha desaparecido”, relató sonriente.
El librero opina que el mayor reclamo es “estar muy al día en las novedades”. Este mismo viernes fue lanzada una nueva novela de Antonio Muñoz Molina, que el puesto de Librería Sol ya tenía entre sus ejemplares a la venta. Entre las casetas de Avant Editorial y Librería Sol se ubica la de Palabras de Vida, una librería de la comunidad evangélica de Ceuta de cuyo stand se responsabilizó Ruth Classen durante este viernes. Los miembros de la familia religiosa se fueron turnando durante toda la feria para atender el puesto.
Es el tercer año que Classen participa en la feria. De tener que valorar esta edición, resume que todo ha ido como la seda. Como sus compañeros, agradece la cantidad de actividades lúdicas ajenas a la literatura que Cultura programa para amenizar las tardes, ya que suponen un reclamo para la ciudadanía, aunque tampoco le importaría que redujeran los decibelios un tanto. Incluso cuando actuó el coro evangélico, este jueves.
Desde el stand de Palabras de Vida se observa, enfrente, el de la asociación cultural de la comunidad musulmana Al Idrissi. Para Classen, es importante que las diferentes comunidades religiosas puedan tener su espacio en un acto cultural, que cada cual “tenga la libertad de creer en lo que uno piensa que está bien”. “Cada uno es libre de creer en lo que uno quiera, y está bien”.
Sigue el canal de El Pueblo de Ceuta en WhatsApp. Pincha aquí, dale a SEGUIR y encontrarás toda la actualidad informativa de la jornada ceutí