Eva González, una de las doce policías locales de Ceuta: “Nos siguen diciendo ‘Vete a fregar platos”

POLICÍA LOCAL

La última mujer que juró su cargo en un cuerpo predominantemente masculino aprobó las oposiciones en 2018, cuando la ceutí tenía 42 años, tras 14 tratando de superar las pruebas físicas “más difíciles de toda España”

Eva González junto a las agentes jubiladas Paqui García, María del Carmen Godino y Pilar Ugarte. / FOTO G.S.
Eva González junto a las agentes jubiladas Paqui García, María del Carmen Godino y Pilar Ugarte. / FOTO G.S.

Eva María González (Ceuta, 1976) se lleva las manos a la cabeza mientras oye el relato de tres compañeras de profesión, las agentes Godino, García y Ugarte, de la primera promoción de mujeres en la Policía Local de Ceuta. No tuvieron que enfrentarse a un psicotécnico ni superar un periodo prolongado de formación en una academia del cuerpo. Tampoco llevaban armas reglamentarias -aunque los hombres sí- ni vestían pantalones. Iban en falda, con corbata, un gorrito a la cabeza y eran exhibidas en las zonas más céntricas de la ciudad, a modo de “escaparate”. La preparación física se limitó a una actividad celebrada en la azotea del ayuntamiento sobre cómo detener el tráfico correctamente.

Cincuenta años después de que las tres “chicas de oro” jurasen su cargo, la última incorporación a la Policía Local ceutí observa con alivio la evolución que ha experimentado la institución. Aunque, en opinión de las cuatro agentes, el camino por recorrer hacia la igualdad real aún es largo. Las policías del siglo XXI siguen oyendo algunos de los comentarios que eran el pan de cada día de sus predecesoras. “Eso de ‘vete a fregar platos’ lo vamos a escuchar hasta la saciedad”, lamenta González, quien apunta a otra batalla aún vigente: que la Policía Local deje de ser una institución predominantemente masculina.

Desde el ingreso de González, en 2018, ninguna otra mujer ha accedido al cuerpo. Cuando ella entró, habían pasado 13 años desde la última llegada femenina. Este año, dos chicas han aprobado las oposiciones, y se sumarán a la plantilla de 296 agentes -solo doce mujeres contando con ellas- cuando finalicen el periodo de formación y de prácticas. “La representación de la mujer nunca va a ser igual que la del hombre -en la Policía local de Ceuta-. Las pruebas físicas que hay están muy por encima de la media. Es más, son las más difíciles de toda España. Si para el hombre ya es difícil, imagínate para una mujer”, comenta Eva María González en una luminosa sala de reuniones de la Jefatura de la Policía Local, donde, junto a sus tres compañeras veteranas, recibió a El Pueblo de Ceuta el pasado jueves, una semana antes del inicio de los actos organizados por el 50 aniversario de la incorporación de la mujer al organismo autonómico.

Eva González junto a las agentes jubiladas Paqui García, María del Carmen Godino y Pilar Ugarte. / FOTO G.S.
Eva González junto a las agentes jubiladas Paqui García, María del Carmen Godino y Pilar Ugarte. / FOTO G.S.

Era 24 de agosto de 2018 cuando entró en el cuerpo. Tenía 42 años y había pasado 14 intentándolo. Como ella misma lo resume, “toda la vida”. En aquel último intento supo que la administración había cometido un fallo al calificar su prueba física. Fue la única mujer en llegar a esa fase de la oposición, por lo que la evaluaron como si se tratara de un hombre. Los tiempos son diferentes para cada género por las diferencias anatómicas. No dijo nada en un principio pensando que tendría nota de más tras superar la última prueba, la teórica, pero se quedó a 0,32 puntos de entrar. Entonces, reclamó y, finalmente, le dieron la razón e hizo su sueño realidad.

“Tenemos pruebas físicas que están obsoletas. Hasta el tribunal que viene de fuera nos dice que es una locura. Como la de las anillas, que es lesiva para las rodillas, y, aun así, las mantienen. Quien quiera entrar, que las pase”, continúa la agente, quien ejemplifica la dificultad de las pruebas en Ceuta aludiendo al circuito. El tiempo que en las pruebas de la Policía Nacional le permitiría sacar un 10, en la Policía Local le merece un cinco, según dice. Asegura que, tras muchas reivindicaciones, lograron que la puntuación fuera más “justa”. Antes, la mejor marca establecía la máxima nota, el 10. Ahora, han determinado horquillas para cada puntuación.

“Yo no conozco -una brecha entre hombre y mujer tan grande- en otro sitio. Porque a nivel de policía local andaluza, muchas mujeres entran”, añade. De las diez mujeres activas en el cuerpo, tan solo dos trabajan “en la calle”. De entre ellas, Eva María González, miembro de la Unidad de Protección y Atención al Ciudadano (UPAC). El resto se hallan en secciones dedicadas a la violencia de género, Palacio o la custodia de edificios.

El servicio

La agente González recuerda con lucidez cada minuto de su primer día de servicio. “Eso nunca se olvida”, suelta para iniciar su relato, con una sonrisa que no abandona hasta terminar la anécdota. Le tocó controlar el tráfico en motocicleta, aún estaba de prácticas, acababa de finalizar el periodo de academia. Llovía a mares aquel día. No tenía chubasquero y los vehículos pasaban por su lado dejándole como regalo salpicones de agua. Pensaba: “Lo único que no me gusta: mojarme”. En cuanto llegó de vuelta a la Jefatura, con el uniforme totalmente calado por el agua, su jefe le ordenó cambiarse de inmediato.

No fue su estreno deseado, pero tampoco la peor experiencia que ha vivido en sus ya siete años de servicio. No han sido pocas las escenas vividas en las que ha sido cuestionada por el hecho de ser agente y, encima, mujer. “Hoy en día, en la calle no hay respeto a los agentes de la autoridad. Ni hombres ni mujeres, pero a las mujeres menos”, afirma. “No te parto la boca porque eres una mujer”. Es uno de los comentarios que soporta a menudo.

“No aguantan que una mujer les diga lo que tienen que hacer”, asegura. Recuerda cuando un ceutí, tras ser apelado por ella, le soltó: “Yo no hablo con mujeres”. “No está hablando con una mujer, está hablando con un agente de la autoridad”, le espetó ella. Al negarse a colaborar, su compañero y ella procedieron a rellenar la correspondiente multa. La situación comenzó a empeorar y recibieron apoyo de otros agentes. El vecino que se negó a conversar con González se acercó a un compañero, que después le dijo a ella: “Quiere hablar contigo”. Ella no se pensó su respuesta: “Yo no hablo con hombres que no hablan con mujeres”.

“Después de 50 años seguimos escuchando lo mismo”, comenta González, ganándose la confirmación de las agentes María del Carmen Godino, Paqui García y Pilar Ugarte, allí presentes.

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