Una paciente del Centro de Diálisis solicita al INGESA “colaboración” para solventar las carencias en RTS Ceuta

SANIDAD

En una carta dirigida a la Dirección Territorial denuncia la ausencia de “medicación” o la “calidad ínfima” del material usado por los sanitarios, que son “pocos” y están “agotados”

FOTO CEDIDA
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Hace días, un grupo de afectados por las “tercermundistas condiciones” del Centro de Diálisis de Ceuta dio un paso al frente. “Cansados” de las “carencias”, denunciaron que desde hace meses “la empresa”, les pide que lleven sus propias “mascarillas, gasas, esparadrapos y medicamentos varios”. Otra de las pacientes ha decidido escribir formalmente al INGESA, organismo que externalizó el servicio de Hemodiálisis, rogando su “colaboración” para solventar los problemas que enumera en la carta enviada a la Dirección Territorial, ubicada en el Centro de Salud Otero.

“No hay medicación, y nos envían al médico de familia para que nos la recete y llevarla nosotros. Hablo de paracetamol o glucosa, que te pueden salvar la vida en un momento dado”, expresó en el escrito. Los pacientes con los que conversó este diario hace una semana señalaron la carencia de Polaramine, Nolotil, Glucocemin, Bactroban o Aderol. Profesionales que trabajaron en el centro confirmaron que en RTS Ceuta “muchas veces se quedan sin medicación”. “Y más de una vez ha faltado, como otros medicamentos más básicos”, añadieron, lo cual fue ratificado por los pacientes consultados.

Los pacientes denuncian que el centro cuenta con sillones oxidados, camas rotas y goteras, presentes durante los días de lluvia. / FOTOS CEDIDAS
Los pacientes denuncian que el centro cuenta con sillones oxidados, camas rotas y goteras, presentes durante los días de lluvia. / FOTOS CEDIDAS
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“Muchos de los pacientes renales tenemos picores. Hay quienes pedimos Polaramine, y nos dicen que lo traigamos de nuestras casas”. Fuentes consultadas por El Pueblo de Ceuta confirmaron que el Polaramine suele ser la solución usada en tales clínicas para tratar los picores. Tanto en ampollas como en pastillas. “Y más de una vez ha faltado, como otros medicamentos más básicos”. Así lo narran los enfermos. “A veces no tienen paracetamol o nolotil”.

Un paciente diabético del centro manifestó que “a menudo” no cuentan con Glucocemin, usado para corregir la hipoglucemia en los enfermos de diabetes. También tuvo que llevar ‘de su casa’ una de ellas la pomada conocida como Bactroban. “El catéter me roza, se me hinca en la carne y me produce heridas. Hace poco me ocurrió, pero no tenían pomada. Tuve que ir yo a la farmacia a comprarla”.

Material básico

“El material que obligan a los sanitarios a utilizar es de una calidad ínfima. Lo peor de lo peor. Hay poco personal, por lo que estos se ven obligados a vivir prácticamente en las instalaciones debido a los dobletes y cada vez se les notan más agotados”, añadió la paciente referida en el escrito dirigido al equipo liderado por Jesús Lopera. Precisamente uno de los deseos de los pacientes que conversaron con este diario hace una semana era “hacer llegar a Lopera” la situación en la que están siendo atendidos en el centro de Diálisis. “¿Por qué nos tratan como enfermos de tercera? A ver si esto llega al señor Lopera -Jesús Lopera, director territorial del INGESA-. Que se entere de que están pagando un dineral a personas que nos dan una atención tercermundista”, afirmaron.

La mayor parte de los pacientes acuden cada día al centro con una bolsa llena de mantas, ya que las que ofrece la empresa se encuentran “en muy mal estado”. / FOTO G.S.
La mayor parte de los pacientes acuden cada día al centro con una bolsa llena de mantas, ya que las que ofrece la empresa se encuentran “en muy mal estado”. / FOTO G.S.

Con respecto a la dispensación de material básico, denuncian los pacientes que son obligados a llevar sus propias mascarillas, gasas, esparadrapos o tiritas. Aseguraron también que “en muchas ocasiones” carecen también de gel hidroalcoholico. “Las gasas son obligatorias allí. Si no, ¿cómo limpian los catetes? Tienen que aplicarles el desinfectante”, se preguntaban fuentes expertas en la hemodiálisis. Esta se trata de otra de las reclamaciones expuestas en el escrito dirigido a la dirección territorial del INGESA.

Expresa sus temores por la nueva forma de desinfectar los catéteres y las fístulas, que permiten el movimiento de la sangre del paciente a la máquina de hemodiálisis. Las mojaban en Clorhexidina en Alcohol y lograban desinfectarlos. Actualmente usan toallitas desinfectantes. La paciente advirtió de la posibilidad de contraer asepsia o septicemia por una presunta incorrecta esterilización. Sin embargo, fuentes sanitarias han confirmado que las toallitas usadas contienen Clorhexidina y que, por tanto, son válidas para la desinfección.

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La funda con la que protegen el catéter cuando el paciente se marcha no es ya “tan buena y resistente como antes”. “Esto ahora es papel de fumar. Mira cómo la tengo yo ya”, enuncia una de las enfermas señalando unos esparadrapos despegados junto a su pecho. “Antes nos ponían uno plastificado, que aísla de la humedad, pero este nuevo es horrible, se nos cae”.

Estado del inmueble

También se refirió en la carta al “estado del inmueble” y al hecho de que la empresa dejara de ofrecer desayunos y meriendas a los pacientes. En opinión de los compañeros de diálisis con los que conversó El Pueblo, todo comenzó con la COVID-19. Antes de marzo de 2020, y aunque no se trataba de una obligatoriedad manifiesta en el contrato, la empresa dotaba de desayuno y merienda a los casi 100 usuarios. La sesión de hemodiálisis suele prolongarse “unas 4 horas”. “Piensa lo que puede suponer para una persona enferma estar sin comer ni beber nada desde las 7 de la mañana hasta las 12:30 o 12:45 que llegan a sus casas. Y allí desayuna todo el mundo menos los enfermos. Me parece injusto, porque la prioridad en una clínica de diálisis deben ser los enfermos”, defendió una de ellos.

Cuando llueve se producen filtraciones de agua en varias zonas del centro. / FOTO CEDIDA
Cuando llueve se producen filtraciones de agua en varias zonas del centro. / FOTO CEDIDA

Al hablar de las “deficiencias” de las instalaciones se enzarzaron todos en un amplio desglose: “Muchos sillones están oxidados, otros rotos. De higiene, en general, está fatal. No es un local muy antiguo, llevará 6 o 7 años, pero está muy mal conservado. Cuando llueve hay dos o tres puntos donde cae agua. Hay filtraciones”. Y pese a las “deficiencias”, garantizaron que RTS-Ceuta carece de personal de mantenimiento diario.

“Vienen de vez en cuando, casi todas las semanas. Si se avería una máquina siempre las hay de repuesto, eso sí. Pero si se rompen lozas por el peso de la mercancía nadie lo arregla. Nadie le echa aceite a las camas, ni se encarga del mantenimiento de los aparatos, ni solucionan las goteras”. Por no hablar de las “cucarachas” que, según los usuarios, se pasean por el centro en verano.

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“Señores, somos personas, y no de mejor ni peor calidad. ¿Dónde quedó la humanidad?”, concluye la carta de la paciente, agradeciendo, de paso, al INGESA una “colaboración” que, espera, se traduzca en mejoras.

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