Las abuelas de Ceuta aprenden sobre el colectivo LGTBIQ+ para entender a sus nietos

ORGULLO LGTBIQ+ 2025

Las jornadas formativas con motivo de la celebración del Orgullo 2025 han concluido este jueves con ponencias sobre los todavía vigentes delitos de odio y las leyes que protegen sus derechos

Mudarra junto a las sindicalistas de CCOO Begoña Hernando y Yolanda Díaz. / FOTO G.S.
Mudarra junto a las sindicalistas de CCOO Begoña Hernando y Yolanda Díaz. / FOTO G.S.

Cuando Mari Carmen (71 años) supo que su hija, mudada a Londres, se iría a vivir con una pareja de gais pensó: “¡Uy, dos maricones, mi niña!”. De aquello hace mucho tiempo. Ahora se avergüenza del comentario. El 30 de agosto irá de invitada a la boda de la hija de una prima suya con otra mujer. Una pareja “enamoradísima, educadísima y encantadora”. “Son personas que se aman. Lo importante es que se amen”, resume, sonriente, la señora de ojos azules que acudió este jueves a la Biblioteca Adolfo Suárez para presenciar la segunda jornada de ponencias con motivo del Orgullo LGTBIQ+ de Ceuta 2025.

Mari Carmen fue una de las usuarias del Centro de Mayores del IMSERSO que se interesó por aprender acerca de un colectivo al que pertenecen familiares y amigos. No fue la única. Una decena de abuelos y abuelas participaron en las charlas entre el miércoles y el jueves, acompañados de la técnica de animación de la referida entidad, Sonsoles Cubillo. “Algunos usuarios se me acercan y me dicen que necesitan apoyo, hablar, porque un familiar suyo ha salido del armario y resulta que quien antes era su nieto ahora es su nieta”, explicaba Cubillo minutos antes del inicio de las ponencias a cargo de la periodista y experta en el colectivo LGTBIQ+ -con un máster en la materia-, Carmen Mudarra, adjunta a la Secretaría de Mujeres Comunicación y Diversidad de Comisiones Obreras (CCOO), el sindicato que organiza las jornadas, junto a la Casa de la Juventud, de la Ciudad Autónoma.

Mudarra se centró ayer en la “terminología” y el amplio abanico conceptual relativo a la diversidad sexual y de género. Ofreció a los asistentes “una base para conocer de qué se habla cuando hablamos de diversidad sexoafectiva”. En la mañana de este jueves comenzó repasando -a través de un test- los conocimientos adquiridos el día anterior para después pasar a la materia que le ocupaba en este último día de jornadas: los delitos de odio, la LGTBfobia, el lenguaje inclusivo y la legislación que protege los derechos del colectivo. La sala de usos múltiples de la Biblioteca estaba casi a sus topes al inicio de la charla. Con personas de todas las edades, confesiones y géneros -mujeres en su mayoría-.

Mari Carmen y Toñi -de derecha a izquierda- son dos usuarias del Centro de Mayores del IMSERSO que acudieron a las jornadas del Orgullo. / FOTO G.S.
Mari Carmen y Toñi -de derecha a izquierda- son dos usuarias del Centro de Mayores del IMSERSO que acudieron a las jornadas del Orgullo. / FOTO G.S.
La periodista y experta en los derechos del colectivo LGTBIQ+ Carmen Mudarra. / FOTO G.S.
La periodista y experta en los derechos del colectivo LGTBIQ+ Carmen Mudarra. / FOTO G.S.

Para Mudarra, la presencia de personas por encima de los 65, como las usuarias del Centro de Mayores, es fundamental. Establece una diferencia entre los mayores: aquellos pertenecientes al colectivo o quienes, como Mari Carmen y su amiga Toñi (73 años), que acudió junto a ella, son parte de lo que llama “comunidad”. A esta última pertenecen las personas que rodean a los miembros del colectivo y que “se sienten directamente influenciadas” por su relación con ellos. Los mayores parten del hándicap de que, durante su juventud e, incluso, su adultez, no se concebía ni se abordaba públicamente ser otra cosa que heterosexual. “Las personas mayores en nuestro país hemos salido de siglos de ocultamiento de la realidad de la diversidad sexoafectiva y del maltrato institucional, incluso”, afirmó.

Mari Carmen y Toñi nacieron en una España en la que existía “la Ley de vagos y maleantes”, en un país en el que, “a finales del siglo pasado, hace dos días, todavía se encerraba a la gente en cárceles por ser homosexuales”. Una España donde “se practicaban terapias, todavía se practican por desgracia en algunos sitios, para reconvertir a los homosexuales a personas normales”, fue desgranando Mudarra. “Todo ese ocultamiento, ese desconocimiento es precisamente lo que estamos tratando de evitar aquí. A estas personas mayores que, de repente, se les presenta una realidad absolutamente desconocida, tenemos que darles las herramientas para que esa realidad no los fagocite y no los angustie”.

El odio

La experta explicó a este diario que, “por desgracia, socialmente las cosas -para el colectivo- no están tan bien” como pretenden hacer ver los sectores que rechazan la celebración del Orgullo arguyendo que “ya tienen derechos” y la batalla ya está ganada en España. “Es cierto que tenemos una normativa en España especialmente, bueno, somos pioneros en normativas para los colectivos LGTBIQ+. Pero esa base legislativa, si no se hace de verdad efectiva, si no se lleva a cabo en la sociedad, no sirve absolutamente para nada”, comentó la periodista. Insistió en que, aunque el “papel lo aguanta todo”, es la sociedad “la que tiene que hacer que esas normas que están regulando cómo tienen que ser las relaciones entre personas del colectivo y de fuera del colectivo se hagan efectivas y se hagan reales”.

FOTO G.S.
FOTO G.S.

“La situación actual no es buena para las personas del colectivo LGTBIQ+”, resume. Y no solo se refiere a la persecución que sufren en otros países, como Hungría, Polonia o Estados Unidos, sino que alude también a países con legislaciones que garantizan sus derechos, como Reino Unido o España -este último a la vanguardia-, donde “los delitos de odio siguen siendo muy frecuentes”. “Por desgracia se siguen sufriendo agresiones en las calles, seguimos teniendo discriminación y acoso en los centros de trabajo, es decir, que la situación en realidad todavía sigue siendo necesario que se trate todo esto”, afirmó.

Mudarra suele hablar también de que, en España, si bien se tiende a respetar la existencia del colectivo, “se castiga la expresión” de sus miembros. Ejemplo concreto: “La típica frase de: ‘A mí no me importa que se besen, pero, ¿por qué tengo que verlo? Es muy desagradable’”. A la ponente le cuesta entenderlo, ya que no suele parecer desagradable ver el beso de una pareja heterosexual por la calle. “Con lo cual, lo que se está castigando realmente es la expresión de nuestra vida, de nuestra identidad y de nuestras realidades”.

La experta también profundizó en otro de los grandes asuntos de su ponencia: la legislación en materia de diversidad, en las que defendió con firmeza la necesidad de una regulación específica para garantizar los derechos del colectivo. "Más que desgranar el texto legal, lo que me interesa es analizar por qué ha sido necesaria esta ley, por qué ha sido tan polémica", explicó, señalando especialmente el foco social puesto en la realidad de las personas trans.

Mudarra recordó que, a pesar de que la Ley LGTBIQ+ estatal fue aprobada hace ya dos años, “aún existen grandes lagunas que necesitan ser abordadas”. Destacó la reciente iniciativa parlamentaria del grupo Sumar para regular la situación de las personas intersexuales y no binarias, a quienes calificó como “el agujero negro de la legislación actual”.

Frente a las voces críticas que cuestionan la ley por supuestos abusos, como el de personas que se autoidentifican con un género distinto para obtener beneficios, Mudarra fue contundente: “Eso está absolutamente regulado. Lo que falta es aplicar la ley correctamente y formar a quienes deben hacerlo”. Insistió en que la existencia de fraudes no invalida una norma, al igual que ocurre con otras leyes: “En España se defrauda Hacienda, y eso no nos lleva a derogar la ley fiscal”.

Sigue el canal de El Pueblo de Ceuta en WhatsApp. Pincha aquí, dale a SEGUIR y encontrarás toda la actualidad informativa de la jornada ceutí

También te puede interesar

Lo último

stats